Codal
nydus/On WarPublic
Page 98 of 1119
Table of Contents

CAPÍTULO III. El genio para la guerra

De esta incertidumbre de toda inteligencia y suposiciones, de esta continua interposición del azar, el actor en la Guerra se encuentra constantemente con las cosas diferentes a sus expectativas; y esto no puede dejar de influir en sus planes, o al menos en las presunciones vinculadas a estos planes.

Si esta influencia es tan grande como para anular por completo el plan predeterminado, entonces, por regla general, debe sustituirse por uno nuevo; pero en el momento a menudo faltan los datos necesarios para ello, porque en el curso de la acción las circunstancias apremian a una decisión inmediata y no permiten tiempo para buscar nuevos datos, a menudo ni el suficiente para una consideración madura.

Pero ocurre con más frecuencia que la corrección de una premisa, y el conocimiento de los acontecimientos fortuitos que han surgido, no bastan para echar por tierra nuestros planes por completo, sino que solo alcanzan para producir vacilación. Nuestro conocimiento de las circunstancias ha aumentado, pero nuestra incertidumbre, en vez de haber disminuido, no ha hecho más que crecer. La razón de esto es que no adquirimos toda nuestra experiencia de golpe, sino de forma gradual; así, nuestras determinaciones siguen siendo asediadas incesantemente por nuevas experiencias; y la mente, si se nos permite la expresión, debe estar siempre «sobre las armas».

Ahora bien, para salir con bien de este perpetuo conflicto con lo imprevisto, dos cualidades son indispensables:

  • en primer lugar, un intelecto que, incluso en medio de esta intensa oscuridad, no carezca de ciertos destellos de luz interior que conduzcan a la verdad,
  • y luego, el valor para seguir esa tenue luz.

La primera se expresa figuradamente mediante la frase francesa coup d’œil. La otra es la resolución.

98