Además, el agresor tiene mucha mayor libertad para el movimiento táctico si domina varias carreteras para su retirada, mientras que nosotros estamos limitados a una. En tales casos, la habilidad táctica de la defensa se ejercerá en vano para superar la influencia desventajosa resultante de las relaciones estratégicas.
Por último, en lo que respecta al cuarto punto, una influencia general tan desventajosa puede predominar en las demás características del terreno, de modo que ni la elección más cuidadosa ni el mejor uso de los medios tácticos pueden hacer nada para combatirlas.
Bajo tales circunstancias, los puntos principales son los siguientes:
- La defensa debe buscar especialmente la ventaja de poder dominar con la vista a su adversario, de modo que pueda arrojarse velozmente sobre él dentro de los límites de su posición. Es solo cuando las dificultades locales de aproximación se combinan con estas dos condiciones que el terreno es verdaderamente favorable