alcance quizás pueda preverse en muchos aspectos, aunque no en todos, y que, si bien no es la única, es no obstante la primera decisión y, como tal, ejerce influencia sobre las que le suceden.
Por lo tanto, una gran batalla planeada deliberadamente debe considerarse, según sus relaciones, en mayor o menor grado, pero siempre en alguna medida, como el medio principal y el punto central de todo el sistema.
Cuanto más entra un general en campaña con el verdadero espíritu de la guerra, así como de todo combate, con el sentimiento y la idea, es decir, con la convicción de que debe vencer y vencerá, más se esforzará por poner todo su peso en la balanza en la primera batalla, esperando y esforzándose por ganarlo todo con ella.
Buonaparte hardly ever entered upon a War without thinking of conquering his enemy at once in the first battle,(*) and Frederick the Great, although in a more limited sphere, and with interests of less magnitude at stake, thought the same when, at the head of a small Army, he sought to disengage his rear from the Russians or the Federal Imperial Army.
La decisión que se produce en la gran batalla depende, como hemos dicho, en parte de la batalla misma, es decir, del número de tropas combatientes, y en parte de la magnitud del éxito.
Cómo el General puede aumentar su importancia respecto al primer punto es evidente por sí mismo y nos limitaremos a observar que, según la importancia de la gran batalla, aumenta el número de casos que se deciden junto con ella, y que por lo tanto los Generales que, confiados en sí mismos, han sido amantes de las grandes decisiones, siempre se han arreglado para hacer uso en ella de la mayor parte de sus tropas sin descuidar por ese motivo puntos esenciales en otras partes.