CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Page 54 of 1119
Table of Contents

CAPÍTULO I. ¿Qué es la guerra?

A veces puede ser ese mismo fin, como, por ejemplo, la conquista de una provincia. En otras ocasiones, el objeto político en sí no es adecuado para el fin de la acción militar; entonces debe elegirse uno que sea equivalente a él y lo sustituya en lo que respecta a la conclusión de la paz. Pero también en esto se supone siempre la debida atención al carácter peculiar de los Estados interesados. Hay circunstancias en las que el equivalente debe ser mucho mayor que el objeto político, con el fin de asegurar este último. El objeto político será tanto más la norma del fin y del esfuerzo, y tendrá más influencia por sí mismo, cuanto más indiferentes sean las masas, cuanto menor sea el sentimiento mutuo de hostilidad que prevalezca en los dos Estados por otras causas, y por lo tanto hay casos en los que el objeto político será casi el único decisivo.

Si el fin de la acción militar es un equivalente al objetivo político, esa acción disminuirá en general a medida que disminuya el objetivo político, y en mayor grado cuanto más domine el objetivo político.

Así se explica cómo, sin contradicción alguna en sí misma, puede haber guerras de todos los grados de importancia y energía, desde una guerra de exterminio hasta el mero uso de un ejército de observación.

Esto, sin embargo, conduce a una pregunta de otra índole que habremos de desarrollar y responder en adelante.

12. UNA SUSPENSIÓN EN LA ACCIÓN DE LA GUERRA INEXPLICABLE POR TODO LO DICHO HASTA AHORA.

Por insignificantes que sean las pretensiones políticas formuladas mutuamente, por débiles que sean los medios desplegados, por pequeño

54