país.
Pero todos estos sacrificios por parte de la defensiva, a lo sumo, solo le ocasionan por lo general una pérdida de poder que simplemente disminuye su fuerza militar de forma indirecta, por consiguiente, en un período posterior, y no de manera directa, y a menudo de forma tan indirecta que su efecto apenas se llega a sentir. Por lo tanto, la defensiva se fortalece para el momento presente a expensas del futuro, es decir, pide prestado, como debe hacerlo todo aquel que es demasiado pobre para las circunstancias en las que se encuentra.
Ahora bien, si queremos examinar el resultado de estas diferentes formas de resistencia, debemos mirar al objeto de la agresión. Esto es, obtener la posesión de nuestro teatro de guerra, o al menos de una parte importante de él, pues bajo el concepto del todo debe entenderse al menos la mayor parte, ya que la posesión de una franja de territorio de unas pocas millas de extensión carece por lo general de verdadera importancia en estrategia. Por