Codal
nydus/The Canterbury TalesPublic
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El Prólogo

mentira, mas tomé por testigo a Jenkin y también a mi sobrina. ¡Oh, Señor! ¡Qué dolor y qué pena les hice pasar, siendo bien inocentes, por la dulce cruz de Dios!; pues como una yegua sabía morder y relinchar; me quejaba, aun siendo yo la culpable, o de otro modo me habrían arruinado a menudo. Quien primero llega al molino, primero muele; me quejé la primera, y así se acalló nuestra guerra. Estaban bien contentos de disculparse apresurados de cosas de las que jamás en su vida fueron culpables.

De mozas les ponía yo la carga, Cuando por enfermedad apenas se sostenían, Mas le cosquilleaba el corazón porque Creía que yo le tenía tan gran cariño; Juraba que todas mis andanzas nocturnas Eran para espiar a las mozas con las que se acostaba: Bajo ese pretexto pasé muchos buenos ratos. Pues todo tal ingenio nos es dado al nacer; Engaño, llanto e hilado, Dios se los da A las mujeres por naturaleza, mientras vivan.

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