Mas di que la doncella casada fuera con el marqués de Saluces al punto.
Y como a este conde le rogaron, así lo hiciera, pues, llegado el día, en camino se ha puesto hacia Saluces, y muchos señores en esto, en rico ornato, para a esta doncella guiar— su joven hermano junto a ella al trote al andar.
Ataviada iba para su nupcial día esta doncella fresca, de gemas clara; su hermano, que de siete años edad tenía, ataviado también muy fresco a su usanza: Y así, con gran nobleza y con faz gallarda, rumbo a Saluzzo guiando su jornada, de día en día cabalgaban por la senda.
Pars Quinta
Entre todo esto, a su malvado uso, el marqués, aun más a su esposa para tentar hasta la última prueba de su ánimo, por tener plena experiencia y ciencia de si ella era tan firme como antes, él un día, en audiencia pública, muy rudamente le dijo esta sentencia: