Codal
nydus/The Canterbury TalesPublic
Página 328 de 529
Table of Contents

El cuento del terrateniente

Los de Mesena hicieron inquirir y buscar también a cincuenta doncellas de Lacedemonia, a las cuales querían someter a su lujuria; pero no hubo ninguna de todo aquel grupo que no fuera muerta, y con alegre propósito prefirió morir antes que consentir en ser oprimida en su virginidad. ¿Por qué habría yo de temer entonces la muerte? Mirad también al tirano Aristoclides, que amaba a una doncella llamada Estimfálides; cuando su padre fue muerto una noche, fue derecho al templo de Diana y asió la imagen con sus dos manos, de cuya imagen jamás quiso apartarse; ningún hombre pudo arrancar sus manos de ella, hasta que fue muerta allí mismo. Ahora bien, puesto que las doncellas tuvieron tal desdén por ser violadas con el vil deleite del hombre, bien debe una esposa matarse a sí misma antes que ser violada, según a mí me parece. ¿Qué diré de la esposa de Asdrúbal, que en Cartago se quitó la vida? Pues cuando vio a los romanos tomar la ciudad, tomó a todos sus hijos y se precipitó al fuego, prefiriendo morir a que cualquier romano le infiriera un ultraje. ¿Acaso no se ha dado muerte Lucrecia, ay, en Roma, cuando fue oprimida por Tarquino? Pues le parecía una vergüenza vivir tras haber perdido su nombre. Las siete doncellas de Mileto también se han dado muerte por terrible pavor y aflicción, antes de que la gente de Galia las oprimiera. Más de mil historias, según supongo, podría contar ahora a este respecto. Cuando Abradato fue muerto, su esposa tan querida se dio muerte a sí misma y dejó correr su sangre en las heridas de Abradato, anchas y profundas, y dijo: ‘Al menos mi cuerpo no lo violará nadie, si puedo evitarlo’. ¿Por qué habría de decir más ejemplos de esto? Puesto que tantas se han dado muerte antes que consentir ser violadas, concluiré que es mejor para mí darme muerte que ser violada así. Seré fiel a Arvigaro, o si no, me

328