Esto es a saber, que cada vez que un hombre come y bebe más de lo que basta para el sustento de su cuerpo, ciertamente peca;
- asimismo cuando habla más de lo necesario, peca;
- asimismo cuando no escucha benignamente la queja del pobre;
- asimismo cuando goza de salud corporal y no quiere ayunar cuando otra gente ayuna, sin causa razonable;
- asimismo cuando duerme más de lo necesario, o cuando por esa causa llega demasiado tarde a la iglesia, o a otras obras de caridad;
- asimismo cuando usa de su mujer sin el soberano deseo de la procreación, para la honra de Dios, o con la intención de pagar a su mujer la deuda de su cuerpo;
- asimismo cuando no quiere visitar al enfermo o al prisionero, pudiendo hacerlo;
- asimismo si ama a su esposa, a su hijo o a cualquier otra cosa mundana más de lo que la razón requiere;
- asimismo si alaba o aduladoramente complace más de lo que debe por cualquier necesidad;
- asimismo si disminuye o retira la limosna de los pobres;
- asimismo si prepara su comida con más delicia de la necesaria, o la come con demasiada prisa por gula;
- asimismo si habla vanidades en la iglesia, o en el servicio de Dios, o si es hablador de palabras ociosas de insensatez o villanía, pues deberá rendir cuentas de ellas en el día del juicio;
- asimismo cuando promete o asegura hacer cosas que no puede cumplir;
- asimismo cuando por ligereza de insensatez habla mal de su prójimo o lo escarnece;
- asimismo cuando tiene alguna malvada sospecha de algo de lo cual no conoce la verdad:
estas cosas, y más sin número, son pecados, como dice san Agustín.