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nydus/The Canterbury TalesPublic
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The Shipman's Tale

Un mercader antaño hubo en Saint Deníse, rico, por lo que cuerdo lo tenía la gente.

Una esposa tenía de excelente hermosura, y compañera y fiestera era ella, cosa que causa más dispendio de lo que vale todo el agasajo y la reverencia que los hombres les hacen en fiestas y danzas.

Tales salutaciones y posturas pasan como pasa la sombra en la pared; mas ¡ay de aquel que pagarlo todo debe!

El simple esposo siempre debe pagar, debe vestirnos y debe ataviarnos todo para su propia honra ricamente; en cuyo atavío bailamos alegremente.

Y si él no puede, por ventura, o no le apetece tal dispendio soportar, sino que piensa que es gastado y perdido, entonces otro debe pagar por nuestro costo, o prestarnos oro, y eso es peligroso.

Este noble mercader tenía una noble casa; por la cual tenía todo el día tanta concurrencia, debido a su generosidad y a que su esposa era bella, que es cosa de maravilla; mas escuchad mi cuento. Entre todos estos huéspedes, grandes y pequeños, había un monje, hombre apuesto y audaz, que creo tendría unos treinta inviernos de edad, y que incesantemente acudía a aquel lugar. Este joven monje, que era tan hermoso de rostro, estaba tan bien aquerenciado con este buen hombre, desde que comenzó su primer conocimiento, que en su casa era tan familiar como es posible que lo sea cualquier amigo.

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