En otro tiempo, como historias viejas nos cuentan, hubo un duque: Teseo.
De Atenas era señor y gobernador, y en su tiempo tal conquistador que no lo hubo mayor bajo el sol. Muy rico país había conquistado.
Ya con su sabiduría, ya con su caballería, conquistó todo el reino de Femenía, que antaño se llamaba Escitia; y desposó a la reina Hipólita, y la trajo a su casa, a su país, con mucha gloria y gran solemnidad, y asimismo a su joven hermana Emili,
Y así, con victoria y con melodía, dejo a este digno duque cabalgar hacia Atenas, y a todo su hueste, con armas junto a él.
Y a fe, de no ser larga la escucha, os contaría el modo de aquel hito, De cómo fue el reino de Feminia ganado Por Teseo y su hueste de a caballo; Y de la gran batalla, para la ocasión, Entre Atenas y las Amazonas; Y cómo fue sitiada Hipólita, La bella y audaz reina de Escitia; Y del banquete que hubo en su boda, Y de la tempestad en su vuelta a casa. Mas todo esto debo ahora dejar. Tengo, Dios sabe, un gran campo que arar; Y débiles son los bueyes de mi arado; Largo es el resto de mi cuento y harto. Tampoco quiero detener a nadie en esta tropa. Que cada cual cuente su cuento en su turno, y veamos ahora quién