Right as the hunter in the regne of Thrace That standeth at a gappë with a spear When hunted is the lion or the bear, And heareth him come rushing in the greves, And breaking both the boughës and the leaves, Thinketh, “Here comes my mortal enemy, Withoutë fail, he must be dead or I; For either I must slay him at the gap; Or he must slay me, if that me mishap:” So fared they, in changing of their hue As far as either of them other knew.
No hubo buen día, ni saludo alguno, Sino que al punto, sin proferir palabra, Cada cual ayudó a armar al otro, Tan amistosamente como si fuera su propio hermano.
Y tras ello, con agudas y fuertes lanzas Se embistieron el uno al otro largo rato. Habrías pensado que este Palamón En el combate era como un león furioso, Y como un tigre cruel era Arcite: Como jabalíes salvajes comenzaron a golpearse, Espumando tan blanco como la espuma, de furia locos. Hasta el tobillo lucharon en su propia sangre.
Y de este modo los dejé luchando, y de Teseo os seguiré relatando.
La Providencia, ministro general que ejecuta en el mundo por igual la provisión que Dios ha previsto ya; es tan fuerte que, aunque el mundo jurará lo contrario de algo, sea sí o no, al fin llegará el día en que pasó lo que en mil años no vuelve a suceder. Pues sin duda nuestro humano apetito aquí, ya sea de guerra o paz, de amor o huelga, todo se rige por la mirada que hay arriba.
Esto significa que el gran Teseo, que tan deseoso está de cazar — y en especial al gran ciervo en mayo—, no hay día en que amanezca en su lecho sin estar ya vestido y listo para cabalgar con montería y cuerno, y sabuesos a su lado.
Pues en la caza halla tal deleite, que es toda su alegría y apetito ser él mismo quien dé muerte al gran ciervo; pues después de Marte, ahora sirve a Diana.