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nydus/The Canterbury TalesPublic
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Pars Prima

Pars Prima

En Sarra, en la tierra de Tartaria, moraba un rey que guerreó en Rusia, por lo cual muchos hombres bravos perecieron; este noble rey se llamaba Cambuscan, el cual en su tiempo tuvo tanta fama, que no había en ninguna región un señor tan excelente en todo aspecto: nada le faltaba de lo que a un rey conviene, según la secta en que había nacido.

Mantenía la ley a la que había jurado, y además era audaz, prudente y rico, piadoso y justo, siempre semejante; fiel a su palabra, benigno y honorable; de ánimo tan estable como el centro; joven, lozano y fuerte, en las armas deseoso como cualquier mancebo de su casa. Una hermosa persona era, y afortunada, y conservaba siempre tan bien su real estado, que no había en ninguna parte otro hombre igual.

Este noble rey, este tártaro Cambuscan, dos hijos tuvo de Elfeta su esposa, de los cuales el mayor se llamaba Algarsife, el otro se llamaba Camballó. Una hija tenía este digno rey también, que era la más joven, y se llamaba Canacé: mas para contaros toda su hermosura, no está en mi lengua ni en mi saber; no oso emprender tan alta cosa; mi inglés además es insuficiente, ha de ser un retórico excelente, que conozca los colores propios de ese arte, si hubiera de describir de ella alguna parte; yo no soy tal, he de hablar como pueda.

Y así acaeció que, cuando este Cambuscan hubo llevado veinte inviernos su diadema, según solía año tras año, según creo, hizo pregonar la fiesta de su natividad por toda su ciudad de Sarra, los últimos idus de marzo, según el año. Febo el sol muy alegre y claro estaba, pues estaba cerca de su exaltación en el rostro de Marte, y en su mansión en Aries, el signo colérico y caliente:

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