filósofos juraron cada uno, Que no se la revelarían a nadie, Ni en ningún libro la escribirían de ninguna manera; Pues para Dios es tan amada y querida, Que no quiere que sea descubierta, Sino donde le place a su deidad Inspirar al hombre, y también defender A quien le place; he aquí el fin”.
Pues así concluyo yo, ya que el Dios del cielo no quiere que estos filósofos revelen cómo puede un hombre llegar a esta piedra, aconsejo, por lo mejor, dejarla estar.
Pues quienquiera que hace de Dios su adversario con el fin de obrar cualquier cosa en contra de su voluntad, ciertamente jamás prosperará, aunque multiplique el término de su vida.
Y aquí un punto; pues terminada está mi historia. Dios envíe a todo hombre bueno remedio a su mal.