salvación, aun cuando el arrepentimiento sea a la hora última. Tres son las acciones de la penitencia: que un hombre sea bautizado después de haber pecado; que no cometa pecado mortal tras recibir el bautismo; y que no caiga en pecados veniales día tras día. «De ello dice san Agustín que la penitencia de las gentes buenas y humildes es la penitencia de cada día». Las especies de penitencia son tres: solemne, cuando a alguien se le expulsa públicamente de la Santa Iglesia en Cuaresma, o la Santa Iglesia le obliga a hacer penitencia pública por un pecado público del que se habla abiertamente en el país; penitencia común, impuesta por los sacerdotes en ciertos casos, como ir en peregrinación desnudo o descalzo; y penitencia secreta, la que los hombres hacen a diario por pecados privados, de los cuales se confiesan en privado y reciben penitencia privada. Para una penitencia muy perfecta son provechosas y necesarias tres cosas: contrición de corazón, confesión de boca y satisfacción; las cuales son penitencia fructífera contra el deleite en el pensamiento, las palabras temerarias y las obras malvadas y pecaminosas.
La penitencia puede compararse a un árbol, que tiene su raíz en la contrición, ocultándose en el corazón como la raíz de un árbol en la tierra; de esta raíz brota un tallo, que porta ramas y hojas de confesión, y fruto de satisfacción. De esta raíz brota también una semilla de gracia, que es madre de toda seguridad, y esta semilla es impetuosa y ardiente; y la gracia de esta semilla brota de Dios, mediante el recuerdo del día del juicio y de las penas del infierno. El calor de esta semilla es el amor de Dios, y el deseo de la alegría eterna; y este calor atrae el corazón del hombre hacia Dios, y le hace aborrecer su pecado. La penitencia es el árbol de vida para aquellos que la reciben. En la penitencia o contrición el hombre ha de comprender cuatro cosas: qué es la contrición; cuáles son las causas que mueven al hombre a la contrición; cómo debe estar contrito; y de qué sirve la contrición para el alma. La contrición es la pesada y grave pena que el hombre recibe en su corazón por sus pecados, con el firme propósito de confesarse y hacer penitencia, y de no pecar nunca más. Seis causas deben mover al hombre a la contrición: 1. Debe