Unsere KûÑrperform, Leipzig, 1874.
No aparece tal punto de inflexión en la curva del peso según los datos de C. M. Jackson (On the Prenatal Growth of the Human Body, etc., Amer. Journ. of Anat. IX, 1009, págs. 126, 156), ni en los citados por él de Ahlfeld, Fehling y otros. Pero es evidente que el rapidísimo incremento de los pesos mensuales, aproôÙxiôÙmaôÙdaôÙmenôÙte en la razón de los cubos de las lonôÙgiôÙtuôÙdes coôÙrresôÙponôÙdienôÙtes, tendería a ocultar cualquier discontinuidad de este tipo, a menos que resultara ser muy marcada en efecto. Además, en el caso de los datos de Jackson (y probablemente también en los demás), la edad real de los embriones no fue determinada, sino que se estimó a partir de sus longitudes. La siguiente es la estimación de Jackson de los pesos medios a intervalos de un mes lunar:
Véase Fr. Boas, Growth of Toronto Children, Rep. of U.S. Comm. of Education, 1896–7, págs. 1541–1599, 1898; Boas y Clark Wissler, Statistics of Growth, Education Rep. 1904, págs. 25–132, 1906; H. P. Bowditch, Rep. Mass. State Board of Health, 1877; K. Pearson, On the Magnitude of certain coefficients of Correlation in Man, Pr. R. S. LXVI, 1900.