Bien puede ser que el efecto no se deba a la luz después de todo; sino a una mayor absorción de calor por parte del suelo, como resultado de las largas horas de exposición al sol.
Sobre el crecimiento en relación con la luz, véase Davenport, Exp. Morphology, II, cap. xvii. En algunos casos (como en las raíces de los guisantes), la exposición a la luz parece no tener efecto sobre el crecimiento; en otros, como en las diatomeas (según los experimentos de Whipple, citados por Davenport, II, p. 423), el efecto de la luz sobre el crecimiento o la multiplicación es bien marcado, mensurable y aparentemente susceptible de expresarse mediante una fórmula logarítmica. La discrepancia parecería surgir del hecho de que, si bien la energía lumínica siempre tiende a ser absorbida por la clorofila de la planta, convertida en energía química y almacenada en forma de almidón u otros materiales de reserva, la tasa real de crecimiento depende de la velocidad a la que se recurre a dichas reservas: y esto es otro asunto, en el que la energía lumínica ya no interviene directamente.
Véase, por ejemplo, la clásica exposición de Nägeli sobre el efecto del cambio de hábitat en las plantas alpinas y de otras regiones: Sitzungsber. Baier. Akad. Wiss. 1865, págs. 228–284.
Véase Blackman, F. F., Presidential Address in Botany, Brit. Ass. Dublin, 1908. El hecho fue enunciado por primera vez por Baudrimont y St Ange, Recherches sur le dûˋveloppement du fétus, Mûˋm. Acad. Sci. XI, p. 469, 1851.
Cf. Loeb, Untersuchungen zur physiol. Morphologie der Thiere, 1892; also Experiments on Cleavage, J. of Morph. VII, p. 253, 1892; Zusammenstellung der Ergebnisse einiger Arbeiten û¥ber die Dynamik des thierischen Wachsthum, Arch. f. Entw. Mech. XV, 1902–3, p. 669; Davenport, On the RûÇle of Water in Growth, Boston Soc. N. H. 1897; Ida H. Hyde, Am. J. of Physiol. XII, 1905, p. 241, etc.
Pflüger’s Archiv, LV, 1893.
BeitrûÊge zur Kenntniss der WachstumsvorgûÊnge bei Amphibienembryonen, Bull. Acad. Sci. de Cracovie, 1908, p. 783; cf. Arch. f. Entw. Mech. XXVIII, p. 160, 1909; XXXIV, p. 489, 1912.
Fehling, H., Arch. für Gynaekologie, XI, 1877; cf. Morgan, Experimental Zoology, p. 240, 1907.
HûÑber, R., Bedeutung der Theorie der LûÑsungen fû¥r Physiologie und Medizin, Biol. Centralbl. XIX, 1899; cf. pp. 272–274.
Schmankewitsch ha hecho otras observaciones interesantes sobre el cambio de tamaño y forma, al cabo de algunas generaciones, en relación con el cambio de densidad; por ejemplo, en el infusorio flagelado Anisonema acinus, Bütschli (Z. f. w. Z. XXIX, p. 429, 1877).