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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo IV Yūgao

en la que había quedado. Y Genji, siempre que se sentía un poco mejor, la utilizaba para llevar recados y cartas, de modo que pronto se acostumbró a atenderle. Vestía de negro luto y, aunque no era nada hermosa, era una mujer de aspecto bastante agradable.

«Parece que el mismo destino que tan pronto truncó el camino de vuestra señora ha querido que tampoco yo dure mucho más en este mundo. Sé cuán penosa aflicción os deja la pérdida de quien fue durante tantos años vuestra ama y amiga; y mi propósito era consolaros en vuestro duelo con toda la atención y bondad que pudiera concebir. Por esta razón, en verdad, me entristece sobrevivirle por tan breve tiempo».

Así, con cierta afectación, le susurró a Ukon, y estando ya muy débil, no pudo contener las lágrimas. Aparte de que su muerte la dejaría totalmente desamparada, ella ya le había tomado mucho afecto y le habría dolido de verdad que muriera.

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