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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo VI La flor de azafrán

Irritado hasta el límite, recitó el verso: «Si con voto de silencio una y otra vez renuevo mi combate, es porque al menos contra mí no se ha dictado sentencia de mudez». —Di al menos una palabra de rechazo —prosiguió—; no me dejes en esta perplejidad.

Había entre sus damas una llamada Jijū, hija de su antigua nodriza. Siendo una muchacha muy vivaz e inteligente, no podía soportar ver a su señora haciendo tal papel y, acercándose a su lado, respondió con el poema:

«La campana84 había sonado y por un momento se impuso el silencio en mis labios. El haberos hecho esperar me aflige, y que ahí quede el asunto».

Pronunció las palabras de tal modo que Genji cayó plenamente en la trampa y creyó que era la princesa quien había respondido de ese modo tan expeditivo a su poema. No se esperaba tanta agudeza de una dama aristocrática de la vieja escuela; pero la sorpresa fue agradable y respondió:

«Señora, ha ganado la partida», añadiendo el verso: «Aunque bien sé que los pensamientos no expresados cuentan más que los expresados, jugar a las adivinanzas no es un juego muy animado».

Siguió hablando de cualquier bagatela a medida que se le ocurría, esforzándose al máximo por entretenerla; pero fue en vano. Pensando por fin que el silencio podía ser en aquella extraña criatura, después de todo, meramente un signo de profunda emoción, él ya no pudo contener su curiosidad y, empujando con facilidad la puerta cerrojada, entró en la habitación.

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