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nydus/The Tale of GenjiPublic
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CAPÍTULO IX

sorprendidos al enterarse de lo que se avecinaba. Pero su alegría y la de todos sus amigos se veía empañada por graves presentimientos, y se dispuso que se rezaran oraciones por su salud y se celebraran servicios especiales de intercesión en todos los templos. En un momento así le era imposible a Genji abandonarla y hubo muchos que, aunque en realidad sus sentimientos hacia ellos no se habían enfriado, sintieron que estaban siendo ignorados.

Aún quedaba por elegir a la virgen vestal de Kamo. La elección recayó sobre la hija de Kōkiden, San no Miya. Era la gran favorita tanto de su hermano, el nuevo emperador, como de la emperatriz madre. Su retiro del mundo fue un duro golpe para ambos; pero no había remedio, ya que ella era la única de todas las princesas reales que cumplía con las condiciones prescritas.

El ritual mismo de la investidura no podía alterarse, pero el Emperador se ocupó de que los procedimientos estuvieran acompañados de la mayor pompa y esplendor; mientras que al ritual acostumbrado de la festividad de Kamo le añadió tantos matices que se convirtió en un espectáculo de una magnificencia sin par. Todo esto se debía a su predilección por la Virgen Electa.

El día de su purificación, la Virgen es acompañada por un número fijo de nobles y príncipes. Para este séquito, el Emperador se tomó la molestia de elegir a los jóvenes más bien formados y apuestos de la Corte; determinó de qué color debían ser sus ropas, qué diseño llevarían en los calzones y hasta en qué sillas de montar debían cabalgar. Por un decreto especial, ordenó que el príncipe Genji se uniera a este séquito, y fue tan grande el deseo de todos de obtener una buena vista de la procesión que, desde mucho antes, la gente preparaba carrozas especiales con las que bordear la ruta.

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