Codal
nydus/The Tale of GenjiPublic
Página 31 de 380
Table of Contents

Capítulo I Kiritsubo

Intercambiaron ensayos y poemas, y el adivino pronunció un breve discurso, diciendo: «Ha sido un gran placer para mí en la víspera de mi partida encontrarme con un hombre de capacidades tan inusuales; y aunque lamento mi partida, ahora me llevaré las impresiones más agradables de mi visita». El principito le obsequió un verso de poesía muy hermoso, ante el cual este expresó una admiración sin límites y le ofreció al muchacho una serie de hermosos regalos. A cambio, el Emperador le envió una gran recompensa de la Tesorería Imperial. Todo esto se mantuvo en estricto secreto. Pero de una u otra manera, el abuelo del Príncipe Heredero, el Ministro de la Derecha y otros miembros de su facción se enteraron y se volvieron muy suspicaces.

El Emperador mandó entonces llamar a adivinos nativos y los puso a prueba, explicándoles que, debido a ciertos signos que él mismo había observado, hasta entonces se habíA abstenido de nombrar príncipe al muchacho. A una sola voz convinieron en que había actuado con gran prudencia y el Emperador determinó no arrojar al niño al mundo como un príncipe sin estatus real ni influencia por parte de la madre. Pues pensó: «Mi propio poder es muy inseguro. Haré mejor en ponerlo a vigilar de mi parte a los grandes Oficiales de Estado». Pensando que así había resuelto de forma favorable el futuro del niño, se puso seriamente a trabajar en su educación y se ocupó de que fuera perfeccionado en todas las ramas del arte y del saber. Mostró tanta aptitud en todos sus estudios que parecía una lástima que siguiera siendo un plebeyo y, como se había decidido que suscitaría sospechas si se le hacía príncipe, el Emperador consultó con ciertos doctores sabios en la ciencia de los planetas y las fases de la luna.

31