«Ciertamente ha elegido usted una manera muy extraña de comunicarme esta propuesta. Pero, aunque todavía no ha dicho de qué se trata, estoy segura de que habla completamente en serio».
Así animado, Genji continuó:
«Me conmovió profundamente la historia de su prolongada viudez y de la muerte de su hija. Yo también, al igual que esta pobre criatura, me vi privado en mi más tierna infancia del único ser que me amaba con ternura, y en mi niñez sufrí largos años de soledad y miseria. Así pues, ambos nos hallamos en idéntica situación, y esto me ha inspirado una simpatía tan profunda por la niña que ansío resarcirla de lo que ha perdido. Fue, por tanto, para pedirle si consentiría en dejarme desempeñar el papel de madre que, a esta hora insólita e inoportuna, he atropellado de manera tan desconsiderada su paciencia».
—Estoy segura de que tiene la