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nydus/The Tale of GenjiPublic
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CAPÍTULO IX

Conocía bien la inusual vanidad y susceptibilidad de la dama ofendida. Afligido al pensar en el dolor que este incidente debió haberle causado, se apresuró a ir a su casa. Pero su hija, la Virgen Electa de Ise, aún se encontraba allí, y ella usó esto como pretexto para rechazarlo tras el intercambio de unas pocas palabras formales. Sentía una enorme simpatía por ella; pero ya se iba sintiendo bastante cansado de lidiar con susceptibilidades herida.

No soportaba la idea de volver directamente al Gran Salón. Era el día del festival de Kamo y, al dirigirse a su propio palacio, le ordenó a Koremitsu que tuviera listo su carruaje. > —¡Mírala! —exclamó, sonriendo con ternura a Murasaki cuando esta apareció ataviada con sus mejores galas, rodeada por los pequeños niños que él le había dado como compañeros de juego—. ¡Para venir no ha necesitado menos que traer a sus damas de honor!, —y le acarició la hermosa cabellera que hoy Shōnagon le había peinado con más esmero que de costumbre—. Se le está poniendo bastante larga —dijo—; hoy no sería un mal127 momento para cortárselo —y mandando a llamar a su astrólogo, le ordenó que consultara sus libros—. ¡Primero las damas de honor! —gritó, guiñando un ojo al bonito tropel de niñas, y a estas se les recortaron los delicados bucles para que cayeran ordenadamente sobre sus vestidos festivos con estampados de rombos—. A ti te lo voy a cortar yo mismo —le dijo a Murasaki—. ¡Qué cantidad de pelo tiene! Me pregunto cuánto más le habría crecido. En realidad, fue un trabajo bastante arduo. > —Las personas con el cabello muy largo deberían llevarlo un poco más corto sobre las sienes —dijo por

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