Su aspecto, que las damas de la casa examinaron con gran esmero mientras él esperaba a la niña y tarareaba para sí una estrofa de la canción ¿Por qué cuesta tanto cruzar la colina?, causó en ellas una profunda impresión, y no olvidaron aquel momento hasta mucho tiempo después.
La niña estaba acostada en su cama llorando por su abuela.
«Un caballero con una gran capa ha venido a jugar contigo», dijo una de las mujeres que la atendían; «me pregunto si será tu padre».
Ante esto, ella se levantó de un salto y exclamó:
- «Niñera, ¿dónde está el caballero de la capa? ¿Es mi padre?»
y salió corriendo hacia la habitación.
«No —dijo Genji—, no es tu padre; pero es alguien más que quiere que lo quieras mucho. Ven...»
Había deducido por la forma en que la gente hablaba de él que el príncipe Genji era alguien muy importante y, sintiendo que él