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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo VI La flor de azafrán

un suspiro: > «Espero tener pronto la oportunidad de enseñarle a no ser tan rígida y tímida». Sonrió al decirlo y, debido a que era tan joven y encantador, Myōbu sintió de algún modo que, a pesar de su indignación, ella también debía sonreír. A su edad era inevitable que causara cierta cantidad de sufrimiento. De repente, le pareció perfectamente correcto que él obrara según sus inclinaciones sin pensar demasiado en las consecuencias. Cuando hubo pasado el ajetreado tiempo de los festivales, él hizo efectivamente varias visitas al palacio de Hitachi, pero luego siguió su adopción de la pequeña Murasaki, cuyas maneras lo cautivaron tanto que se volvió muy irregular incluso en sus visitas al Sexto Barrio;85 aún menor era su inclinación, por más que sintiera tanta lástima por la princesa como antes, a visitar aquel palacio desolado. Durante mucho tiempo no tuvo deseos de sondear el secreto de su timidez ni de sacarla a la luz del día. Pero al fin se le ocurrió la idea de que tal vez se había equivocado todo este tiempo. Era solo una impresión vaga recogida en una habitación tan oscura que uno apenas podía verse la mano delante de la cara. ¿Y si tan solo pudiera persuadirla para que le permitiera verla como se debía? Pero ella parecía aterrorizada de someterse a la prueba de la luz del día. En consecuencia, una noche en que supo que pillaría a la servidumbre con la guardia baja, se deslizó sin ser visto y espió a través de una rendija en la puerta de las habitaciones de las mujeres. La princesa misma no era visible. Había un biombo de honor muy deteriorado al fondo de la estancia, pero parecía como si no lo hubieran movido de su sitio en años y años. Cuatro o cinco damas de compañía ancianas se encontraban en la habitación. Estaban preparando la cena de su señora en vasijas chinas que parecían de la famosa cerámica «azul real»,86

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