«pelo largo»; a una monja, «pelo largo hembra»; al ayuno, «víveres parciales».
A ambas Vírgenes se les asignó un importante séquito de funcionarios masculinos. Estos eran nombrados por el Emperador y sin duda actuaban como sus agentes y delatores en los distritos de Ise y Kamo.
Probablemente la Virgen de Ise fue una institución muy antigua que más tarde resultó útil con fines políticos. La Virgen de Kamo, que no aparece en escena hasta el siglo IX, fue creada presuntamente simplemente como un medio para extender la influencia de la Corte.