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nydus/The Tale of GenjiPublic
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CAPÍTULO III UTSUSEMI

Genji, aunque sentía que habría sido mucho mejor apartar todo este asunto de su cabeza, sabía que no tenía la fortaleza mental para hacerlo y al fin, incapaz de soportar su desdicha por más tiempo, le dijo al muchacho: «Me siento muy desgraciado. No paro de intentar pensar en otras cosas, pero mis pensamientos no me obedecen. No puedo luchar más. Debes buscar una ocasión propicia y apañártelas de algún modo para llevarme ante la presencia de tu hermana». Esto preocupó al muchacho, pero en su interior se sintió lisonjeado por la confianza que Genji depositaba en él. Y pronto se presentó la oportunidad.

Ki no Kami había sido llamado a las provincias, y en la casa solo había mujeres. Una tarde, cuando la penumbra se hubo instalado en las calles tranquilas, el muchacho trajo un carruaje para buscarlo. Sabiendo que el muchacho haría cuanto pudiera, pero sin sentirse del todo seguro en manos de un cómplice tan joven, se puso un disfraz y luego, en su impaciencia, sin esperar siquiera a ver que las puertas se cerraran tras él, partió a toda velocidad.

Entraron sin ser vistos por una puerta lateral, y allí le indicó a Genji que bajara. El hermano sabía que, como él no era más que un muchacho, el guardia y los jardineros no prestarían especial atención a sus movimientos, por lo que no estaba en absoluto inquieto.

Ocultando a Genji en el porche de la puerta de doble hoja del ala este, golpeó a propósito contra el tabique corredizo que separaba esta ala de la parte principal de la casa y, para que las criada tuvieran la impresión de que no le importaba quién le oyera entrar, exclamó con enfado: «¿Por qué está la puerta cerrada en una noche tan calurosa?».

‘“My lady of the West”38 has been here since this morning, and she is playing go with my other lady.’ Longing to catch sight of her, even though she were with a companion, Genji stole from his hiding-place,

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