Codal
nydus/The Tale of GenjiPublic
Página 179 de 380
Table of Contents

Capítulo V Murasaki

ministraciones han cosechado repetidos y grandes éxitos, pero por alguna razón sus servicios han pasado desapercibidos para el reconocimiento público», y promulgó un decreto en este sentido. El Ministro de la Izquierda salió a su encuentro cuando venía de la Presencia y se disculpó por no haber ido con sus hijos a buscarlo a la montaña. * «Pensé —dijo— que, como habías ido allí en secreto, te desagradaría que te fueran a buscar; pero espero de veras que ahora vengas a pasar unos días tranquilamente con nosotros; tras lo cual consideraré un privilegio escoltarte a tu palacio». No quería ir en absoluto, pero no había escapatoria. Su suegro lo llevó a la Gran Sala en su propio carruaje y, una vez desatados los bueyes, lo arrastró hasta la puerta con sus propias manos. Tal trato pretendía sin duda ser muy amistoso, pero a Genji las atenciones del Ministro le resultaron

Los aposentos de Aoi, en previsión de la llegada de Genji, acababan de ser puestos en orden minuciosamente. En el largo intervalo transcurrido desde su última visita, se habían hecho muchos cambios; entre otras mejoras, se había construido una hermosa terraza.

No había ni una sola sola cosa fuera de su lugar en aquella casa sumamente bien ordenada. Aoi, como de costumbre, no se dejaba ver por ninguna parte. Solo tras repetidas súplicas de su padre accedió por fin a presentarse ante su esposo.

Posada como una princesa en un cuadro, se sentía casi inmóvil. Hermosa era, ciertamente.

«Me gustaría hablarle de mi visita a la montaña, si tan solo creyera que le interesaría en lo más mínimo o que obtendría una respuesta de su parte.

179