lea cartas así. —Qué tontería, ¿de qué sirve decir esas cosas? —Y escribió otra carta y se la dio al muchacho, diciendo: > «Supongo que no sabes que yo solía ver a tu hermana antes de su matrimonio. Me trata de esta manera desdeñosa porque me considera una criatura pusilánime e indefensa. Mientras que ahora tiene a un poderoso gobernador adjunto para que cuide de ella. Pero espero que me prometas ser mi hijo y no el suyo. Pues él es muy anciano y no podrá cuidar de ti por mucho
El muchacho quedó muy satisfecho con esta explicación, y admiraba a Genji más que nunca. El príncipe lo mantenía siempre a su lado, llevándolo incluso al Palacio. Y ordenó a su chambelán que se ocupara de que le proporcionaran un pequeño traje de la corte. De verdad que lo trataba como si fuera su propio hijo.