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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo VIII La fiesta de las flores

sexta hija, ambas aún solteras. Las más apuestas (o eso siempre había oído) eran la esposa del príncipe Sochi y la cuarta hija, aquella con la que Tō no Chūjō se llevaba tan mal. Sería realmente divertido que resultara ser la esposa de Chūjō. La sexta iba a casarse en breve con el Príncipe Heredero. ¡Qué fastidio si fuera ella! Pero por el momento no se le ocurría ningún modo de asegurarse. Ella no se había comportado en absoluto como si no quisiera volver a verle. ¿Por qué entonces se había negado a darle la menor oportunidad de comunicarse con ella? De hecho, se preocupó tanto por el asunto y le dio vueltas en la cabeza con tan interminable persistencia que pronto se hizo evidente que se había enamorado perdidamente de ella. Sin embargo, no bien acudió de nuevo a su mente el recuerdo de la seriedad y el talante recatado de Fujitsubo, comprendió cuán incomparablemente más significaba ella para él que esta dama despreocupada.

Aquel día el banquete posterior lo tuvo ocupado hasta altas horas de la noche. Por orden del Emperador tocó el koto de trece cuerdas y tuvo un éxito aún mayor que con su baile del día anterior. Al amanecer, Fujitsubo se retiró a las habitaciones del Emperador. Decepcionado en su esperanza de que la dama de la noche anterior hiciera acto de presencia en alguna parte o de algún modo, mandó llamar a Yoshikiyo y Koremitsu, con quienes compartía todos sus secretos, y les ordenó vigilar a la familia de la dama. Cuando regresó al día siguiente de cumplir con sus obligaciones en el Palacio, le informaron que acababan de presenciar la partida de varios carruajes que habían estado aparcados bajo resguardo en el Patio de la Guardia. > «Entre un grupo de personas que parecían ser los sirvientes domésticos de aquellos para quienes

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