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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo VII El Festival de las Hojas Rojas

llorar. «Hablemos de ello en otro momento —dijo Genji—; no era mi intención...», y, liberándose de su agarre, salió corriendo de la habitación, dejándola muy ofendida. Tras su rechazo, ella se sentía en verdad prodigiosamente vieja y tambaleante. Todo esto fue presenciado por Su Majestad quien, con su arreglo personal concluido hacía tiempo, había observado a la mal avenida pareja con gran diversión desde detrás de su biombo imperial. «Siempre me andan diciendo —comentó— que el muchacho no muestra interés por las personas de mi casa. Pero no puedo decir que me parezca indebidamente tímido», y se echó a reír. Por un momento se sintió un tanto avergonzada; pero pensó que cualquier relación con Genji, incluso si consistía en ser rechazada por él en público, era sin duda un tanto a su favor, y no hizo ningún esfuerzo por defenderse de las burlas del Emperador. La historia no tardó en correr de boca en boca por la Corte. A quien más asombró fue a Tō no Chūjō quien, a pesar de saber que Genji era dado a los experimentos extraños, no podía creer que su amigo se hubiera lanzado en verdad a la fantástica relación amorosa que los rumores le atribuían. No pareció haber mejor manera de descubrir si cabía la posibilidad de ver a la dama bajo esa luz que hacerle la corte él

Las atenciones de un pretendiente tan distinguido contribuyeron en gran medida a consolarla por su reciente desengaño. Su nuevo devaneo se llevó a cabo, por supuesto, con absoluto secreto, y Genji no sabía nada al respecto. La siguiente vez que la vio pareció estar muy enojada con él y, sintiendo compasión por ella debido a su avanzada edad, se propuso intentar consolarla. Pero durante mucho tiempo estuvo completamente ocupado en tediosos asuntos de diversa índole. Por fin, una tarde lluviosa y muy sombría, mientras paseaba por los alrededores de Ummeiden109, oyó a esta dama tocar el laúd con sumo

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