Codal
nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo I Kiritsubo

importancia, se las arregló a pesar de todas las dificultades para darle una educación tan buena como suele corresponder por lo general a las señoritas cuyos padres están vivos y en la plenitud de la fortuna. Las cosas habrían resultado mucho más fáciles si hubiera habido algún tutor influyente que se ocupara de los intereses de la niña. Por desgracia, la madre estaba completamente sola en el mundo y a veces, cuando venían los problemas, sentía con mucha amargura la falta de alguien a quien poder acudir en busca de consuelo y consejo.

Pero volviendo a la hija. A su debido tiempo ella le dio un pequeño príncipe que, tal vez porque en alguna vida anterior un estrecho lazo los había unido, resultó ser un varoncito tan hermoso y prometedor como pudiera haberlo en toda la tierra. El Emperador apenas cabía en sí durante los días de espera.2

Pero cuando, en el primer momento posible, el niño fue presentado en la Corte, vio que los rumores no habían exagerado su belleza.

Su primogénito era el hijo de la Dama Kōkiden, hija del Ministro de la Derecha, y este niño era tratado por todos con el respeto debido a un indudable Heredero al Trono. Pero no era un niño tan hermoso como el nuevo príncipe; además, el gran afecto del Emperador por la madre del recién llegado hacía que este sintiera al muchacho, en un sentido muy peculiar, como posesión suya.

Por desgracia, ella no era del mismo rango que los cortesanos que le servían en el Palacio Alto, de modo que, a pesar del amor que le profesaba, y aunque ella adoptaba todos los aires de una gran dama, no sin bastantes reticencias había convertido ahora en su costumbre tenerla a su lado no solo cuando había algún entretenimiento, sino incluso cuando se trataba de algún asunto de importancia. A veces, en efecto, la retenía al despertar por la mañana, sin dejarla volver a sus habitaciones, de modo que, quiera o no, desempeñaba el papel de

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