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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo V Murasaki

lugareños y, anunciando que lo habían tratado mal y que iba a regresar a la Capital, no hizo nada de eso, sino que se rapó la cabeza y se convirtió en monje laico. Luego, en vez de instalarse, como se suele hacer, en alguna ladera recóndita, se construyó una casa a la orilla del mar, lo que os puede parecer algo muy extraño; pero, a decir verdad, aunque en esa provincia unos u otros ermitaños se han establecido por todas partes, la región montañosa es mucho más aburrida y solitaria y habría puesto a prueba la paciencia de su joven esposa y de su hijo; y así, como solución de compromiso, eligió la orilla del mar. Una vez, cuando viajaba por la provincia de Harima, aproveché para visitar su casa y observé que, aunque en la Capital había vivido con un estilo muy modesto, aquí la había construido a la escala más magnífica y pródiga; como si estuviera decidido, a pesar de lo ocurrido (ahora que se había librado de la molestia de gobernar la provincia), a pasar el resto de sus días con la mayor comodidad imaginable. Pero, al mismo tiempo, preparaba intensamente la vida venidera y ningún sacerdote ordenado habría podido llevar una vida más austera y piadosa.

—¿Pero no hablaste de su hija? —dijo Genji.

—Es bastante agraciada —respondió él—, y ni mucho menos tonta. Varios gobernadores y oficiales de la provincia se han enamorado perdidamente de ella y le han declarado su amor con la mayor insistencia; pero el padre los ha despedido a todos. Parece que, aunque él mismo es tan indiferente a la gloria mundana, está decidido a que esta única criatura, su único objeto de atención, resarza su oscuridad, y ha jurado que si alguna vez ella elige en contra de su voluntad, y cuando él ya no esté se burla de su firme propósito y mandato para satisfacer algún capricho vano, su fantasma se alzará y le pedirá al mar que la cubra.

Genji escuchó con gran atención.

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