Ya estaba oscureciendo. Alguien dijo que la posición de la Estrella de la Tierra31 haría desafortunado que el Príncipe regresara al Palacio esa noche; y otro: «Tiene razón. Ahora está en contra suya de manera terminante».
«¡Pero mi propio palacio está en la misma dirección! —exclamó Genji—. ¡Qué fastidio! ¿A dónde iré entonces?», y se quedó dormido al instante.
Las damas de compañía, sin embargo, coincidieron en que era un asunto muy grave y comenzaron a debatir qué se podía hacer.
- «Está la casa de Ki no Kami», dijo una. Este Ki no Kami era uno de los gentileshombres de cámara de Genji.
- «Está en el Río del Medio —continuó—, y es deliciosamente fresca y sombría, pues hace poco han represado el río y hecho que cruce por todo el jardín».
«Eso suena muy agradable —dijo Genji, despertándose—, además son el tipo de persona a la que no le importaría que uno entrara directamente por la puerta principal, si se le antoja».32
Tenía muchos amigos cuyas casas quedaban fuera de la desafortunada dirección. Pero temía que, si iba a la de alguno de ellos, Aoi pensara que, tras haber estado ausente tanto tiempo, ahora solo usaba la Estrella de la Tierra como pretexto para regresar con compañía más afable. Por lo tanto, le propuso el asunto a Ki no Kami, quien aceptó la propuesta, pero apartándose les susurró a sus compañeros que su padre, Iyo no Kami, quien se encontraba ausente por motivos de servicio, le había pedido que cuidara de su joven esposa.33 > «Me temo que no tenemos suficiente espacio en la casa para hospedarle como desearía». Genji, al oír esto, se esforzó por tranquilizarlo y dijo: «Será un placer para mí estar cerca de la dama. Una visita es mucho más agradable cuando