Codal
nydus/The Tale of GenjiPublic
Página 89 de 380
Table of Contents

CAPÍTULO III UTSUSEMI

luego bastante atractivos, y a su manera parecía ser una persona sumamente entretenida. Él no se imaginaba que fuera muy virtuosa, pero eso distaba mucho de ser una desventaja del todo.

Le divertía muchísimo ver a la gente comportarse con total naturalidad entre sí. Había vivido en una atmósfera de ceremonia y reserva.

Esta ojeada a la vida cotidiana era una novedad de lo más emocionante, y aunque se sentía un poco incómodo por espiar de aquella manera deliberada a dos personas que no tenían la menor idea de que las observaban, habría seguido mirando con gusto, cuando de repente el muchacho, que había estado sentado al lado de su hermana, se levantó, y Genji se deslizó de nuevo hacia su escondite apropiado.

El muchacho se llenó de disculpas por haberlo hecho esperar tanto tiempo:

«Pero mucho me temo que hoy no se pueda hacer nada; aún hay un visitante en su habitación».

«¿Y he de volverme ahora a casa? —dijo Genji—; eso es pedir demasiado».

«No, no, quédese aquí, ya veré qué se puede hacer cuando el visitante se haya marchado».

Genji estaba convencido de que el muchacho se las ingeniaría para encontrar algún modo de engatusar a su hermana, pues había notado que, a pesar de ser un mero niño, tenía cierta habilidad para observar discretamente las situaciones y los caracteres, y sacar provecho de su conocimiento.

El juego de go ya debía de haber terminado. El susurro de faldas y el repiquetear de pasos demostraban que la servidumbre no se retiraba a descansar.

89