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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo I Kiritsubo

emperador estaba encantado con él. En primavera se proclamaría a un heredero del trono y el emperador se sentía gravísimamente tentado de pasar por alto al príncipe primogénito en favor del niño pequeño. Pero no había nadie en la Corte que apoyara semejante elección y era improbable que el pueblo la tolerara; en verdad, aquello traería peligro más que gloria para el niño. Así que ocultó cuidadosamente al mundo que tuviera semejante designio, y ganó gran crédito, diciendo los hombres: «Aunque está loco por el muchacho, hay al menos cierto límite a su insensatez». Y hasta las grandes damas de Palacio se quedaron un poco más tranquilas.

La abuela quedó inconsolable e, impaciente por emprender la búsqueda del lugar donde moraba el espíritu de la difunta dama, no tardó en expirar. De nuevo el Emperador se sumió en un gran desconsuelo; y esta vez el muchacho, que ya tenía seis años, comprendió lo sucedido y lloró amargamente. Y a menudo hablaba con tristeza de lo que había visto cuando lo llevaron a visitar a la pobre difunta que durante tantos años había sido tan buena con él. En adelante vivió siempre en Palacio. Al cumplir los siete años comenzó a aprender las letras, y su presteza era tan insólita que su padre estaba maravillado. Pensando que ahora nadie tendría el corazón de ser cruel con el niño, el Emperador comenzó a llevarlo a los aposentos de Kōkiden y las demás, diciéndoles: «Ahora que su madre ha muerto, sé que ustedes serán buenas con él». Así, el muchacho comenzó a traspasar la Cortina Real. El soldado más rudo, el enemigo más acérrimo no habrían podido contemplar a semejante niño sin esbozar una sonrisa, y Kōkiden no lo despidió. Tenía dos hijas que, a decir verdad, no eran tan refinadas como el pequeño

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