Genji suddenly realized that for a long while he had not enquired after his friends on the mountain. He at once sent a special messenger who brought back this letter from the priest:
«The end came on the twentieth day of last month. It is the common lot of mankind; yet her loss is very grievous to me!»
This and more he wrote, and Genji, reading the letter was filled with a bitter sense of life’s briefness and futility.
¿Y qué hay del niño por cuyo futuro la difunta había mostrado tanta inquietud? Él no recordaba la muerte de su propia madre con ninguna claridad; pero algún vago recuerdo aún flotaba en su mente y otorgaba a su carta de pésame una mayor calidez de sentimientos. Fue contestada, no sin cierta importancia propia, por la nodriza Shōnagon.
Terminados el funeral y el luto, el niño fue llevado de vuelta a la Capital.
Al enterarse de esto, dejó pasar un breve lapso y luego, en una noche hermosa y serena, fue a la casa por su propia voluntad. Esta mansión sombriza, ruinosa y semidesierta debía de ejercer, pensó, un efecto de lo más deprimente en el niño que vivía allí.
Le hicieron pasar a la misma salita que antes. Allí Shōnagon le contó, entre sollozos, toda la historia de su pérdida, ante la cual él también se sintió extrañamente conmovido. > «Enviaría a mi pequeña señora a casa de su alteza, su padre —continuó—, si no recordara cuán cruelmente trataron a su pobre madre en esa casa. Y aun así lo haría si mi pequeña fuera una niña de teta que no supiera adónde la han llevado ni qué sienten los de allí hacia ella. Pero ya es una niña demasiado grande para ir a reunirse con