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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo I Kiritsubo

púrpura simbolizara la unión de sus dos casas; y el Ministro le respondió que nada disolvería esta unión salvo la decoloración de la banda púrpura.

Luego descendió las largas escaleras y desde el patio hizo la Gran Reverencia.14

Aquí también se exhibieron los caballos de las Caballerizas Reales y los halcones de la Cetrería Real, que se había decretado como obsequios para Genji. Al pie de las escaleras, los Príncipes y Cortesanos estaban alineados para recibir sus mercedes, y regalos de toda clase llovieron sobre ellos.

Ese día, las cestas de provisiones y de frutas fueron distribuidas conforme a las instrucciones del Emperador por el docto Secretario de la Derecha, y las cajas de pasteles y los regalos se amontonaban de tal manera que apenas se podía dar un paso. Tal profusión no se había visto ni siquiera en la Ceremonia de Iniciación del Heredero al Trono.

Aquella noche Genji fue a la casa del Ministro, donde su compromiso se celebró con gran esplendor. Se pensaba que el pequeño Príncipe parecía algo aniñado y delicado, pero su belleza asombró a todos. Tan solo la novia, que le llevaba cuatro años, lo consideraba un mero bebé y se avergonzaba un poco de él.

El Emperador seguía exigiendo la presencia de Genji en Palacio, de modo que este no se instaló en una casa propia. En lo más hondo de su corazón, no dejaba de pensar en cuánto mejor era ella15 que cualquier otra, y solo deseaba estar con personas que se le parecieran; mas, ¡ay!, nadie se le parecía en lo más mínimo.

Todo el mundo parecía armar un gran revuelo por la princesa Aoi, su prometida, pero él no le hallaba gracia alguna. La muchacha que ahora estaba en Palacio ocupaba por completo sus infantiles pensamientos y esta obsesión se convirtió en un tormento para él.

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