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nydus/The Tale of GenjiPublic
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Capítulo VIII La fiesta de las flores

Había mandado reconstruir su casa hacía poco tiempo para celebrar la iniciación de sus nietas, las hijas de Kōkiden. Era ahora un edificio magnífico y no había en él nada que no fuera de la última moda. Había invitado a Genji cuando se lo encontró en Palacio pocos días antes y se mostró sumamente molesto cuando este no apareció. Sintiendo que la fiesta sería un fracaso si Genji no acudía, envió a su hijo Shii no Shōshō a buscarlo, con el poema: «Fuesen mis flores como las de otros jardines, jamás me habría atrevido a convocaros». Genji se encontraba al servicio del Emperador y de inmediato le mostró el mensaje. «Parece muy satisfecho de sí mismo y de sus flores», dijo Su Majestad con una sonrisa; y añadió: «Ya que te ha mandado llamar de este modo, creo que harías bien en ir. Al fin y al cabo, tus hermanastras se están criando en su casa, y no debes tratarle exactamente como a un desconocido». Fue a sus aposentos y se vistió. Era ya muy tarde cuando por fin hizo su aparición en la fiesta. Vestía una capa de fino tejido chino, blanca por fuera pero forrada de amarillo. Su túnica era de un profundo color vino tinto con una cola muy larga. La dignidad y la gracia con que llevaba este atuendo fantasiosamente regio117 en una compañía donde todos iban vestidos con sencillas túnicas oficiales eran verdaderamente notables, y al final su presencia tal vez contribuyó más al éxito de la fiesta que la fragancia de las flores de las que presumía el Ministro. A su entrada le siguió una música muy agradable. Ya era bastante tarde cuando Genji, con el pretexto de que el vino le había dado dolor de cabeza, abandonó su asiento y se fue a dar un paseo. Sabía que sus dos hermanastras, las hijas de Kōkiden, se encontraban en los aposentos interiores del palacio. Fue hacia el pórtico oriental y descansó allí. Era en este lado de la casa donde crecían las glicinias. Las persianas de madera estaban levantadas y varias damas se asomaban por la ventana para disfrutar de las flores. Habían colgado túnicas y chales de

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