celebraran servicios especiales en todos los templos. La mayoría de la gente encontró esta medida de lo más razonable; pero la princesa Kōkiden dijo con enojo que no le veía ninguna necesidad. El Anillo99 estaba compuesto por orden del Emperador, sin distinción, por plebeyos y nobles elegidos de todo el reino por su destreza y gracia. Los dos Maestros de Ceremonias, Sayemon no Kami y Uyemon no Kami, estaban a cargo de las alas izquierda y derecha de la orquesta. A los maestros de danza y a otros se les encomendó la tarea de buscar ejecutantes de mérito excepcional y formarlos para el festival en sus propias casas. Cuando por fin, bajo el follaje rojizo de los altos árboles otoñales, cuarenta hombres se colocaron en círculo con sus flautas, y a la música que producían se sumó un fuerte viento procedente de las colinas que barría los pinares con sus fieras armonías, mientras de entre los restos de hojas arremolinadas y dispersas la Danza de las Olas Azules estallaba de repente en todo su brillante esplendor, un arrebato se apoderó de los espectadores que rozaba el miedo.
La guirnalda de arce que Genji llevaba se había deshecho con el viento y, pensando que las pocas hojas rojas que aún pendían de ella tenían un aire desolado, el Ministro de la Izquierda100 arrancó un puñado de crisantemos de entre los que crecían ante el trono del Emperador y los entrelazó en la guirnalda del bailarín.
Al anochecer el cielo se nubló y parecía que iba a llover. Pero incluso el tiempo parecía consciente de que semejantes espectáculos no volverían a verse en mucho tiempo, y hasta que todo hubo terminado no cayó ni una sola gota. Su Danza de Salida, coronado como iba con esta corona de flores multicolores indescriptiblemente hermosa, fue aún más asombrosa que aquel momento maravilloso del día del ensayo y pareció a los espectadores conmovidos como la visión de otro mundo.