Véase P. Enriques, La forma come funzione della grandezza: Ricerche sui gangli nervosi degli Invertebrati, Arch. f. Entw. Mech. XXV, p. 655, 1907–8.
Si bien la diferencia en el volumen celular es muchísimo menor que la que hay entre los volúmenes, y también muchísimo menor que la que existe entre las superficies de los animales respectivos, sin embargo sí hay una cierta diferencia; y se ha intentado correlacionar esto con la necesidad de que cada célula en el ganglio pluricelular del animal más grande posea un «sistema de intercambio» de ramificaciones más complejo, para la intercomunicación con sus vecinos más numerosos. Otra explicación se basa en el hecho de que, mientras que las células que continúan dividiéndose durante toda la vida tienden a la uniformidad de tamaño en todos los mamíferos, aquellas que no lo hacen, y en particular las células ganglionares, continúan creciendo, por lo que su tamaño se convierte en una función de la duración de la vida. Cf. G. Levi, Studii sulla grandezza delle cellule, Arch. Ital. di Anat. e di Embryolog. V, p. 291, 1906.
Boveri. Zellen-studien, V. Ueber die AbhûÊngigkeit der KerngrûÑsse und Zellenzahl der Seeigellarven von der Chromosomenzahl der Ausgangszellen. Jena, 1905.
Recientes e importantes investigaciones sugieren que tales «filtradores» ultraminutos son la verdadera causa de ciertas dolencias agudas comúnmente atribuidas a la presencia de organismos mucho mayores; cf. Hort, Lakin y Benians, The true infective Agent in Cerebrospinal Fever, etc., J. Roy. Army Med. Corps, feb. 1910.