Relation of Phyllotaxis to Mechanical Laws, Oxford, 1901–1903; cf. Ann. of Botany, XV, p. 481, 1901.
“La proposición es que la espiral genética es una espiral logarítmica, homóloga con la línea de flujo de corriente en un vórtice en espiral; y que en tal sistema la acción de fuerzas ortogonales quedará trazada por otras espirales logarítmicas que se intersectan ortogonalmente: las «parastiquias»”; Church, op. cit. I, p. 42.
Toda la teoría del Sr. Church, si no está basada en ella, está entrelazada con la teoría de Sachs sobre la intersección ortogonal de las paredes celulares, y con las elaboradas teorías sobre la simetría de un punto vegetativo o célula apical que están relacionadas con ella. Según el Sr. Church, «la ley de la intersección ortogonal de las paredes celulares en un ápice vegetativo puede considerarse generalmente aceptada» (p. 32); pero yo he adoptado un punto de vista muy diferente sobre la ley de Sachs en el octavo capítulo del presente libro. Con respecto a sus propias hipótesis y a las de Sachs, el Sr. Church hace la siguiente curiosa observación (p. 42): «Tampoco son las hipótesis aquí expuestas más imaginativas que la del ápice en paraboloide de Sachs, que sigue siendo incapaz de ser demostrado, o su construcción para la célula apical de Pteris, que no satisface la evidencia de sus propios dibujos».
Amer. Naturalist, VII, p. 449, 1873.
Esta célebre serie, que aparece en la fracción continua
etc. y está estrechamente relacionada con la Sectio aurea o Número Áureo, es comúnmente llamada la serie de Fibonacci, en honor a un muy docto aritmético del siglo XII (conocido también como Leonardo de Pisa), a quien se le atribuyen ciertos méritos por ser considerado el introductor de los números arábigos en la Europa cristiana. Es denominada serie de Lami por algunos, en honor al padre Bernard Lami, contemporáneo de Newton y uno de los co descubridores del paralelogramo de fuerzas. Era bien conocida por Kepler, quien, en su obra De nive sexangula (cf. supra, p. 480), la analizó en relación con la forma del dodecaedro y el icosaedro, y con la simetría ternaria o quinaria de la flor. (Cf. Ludwig, F., Kepler û¥ber das Vorkommen der Fibonaccireihe im Pflanzenreich, Bot. Centralbl. LXVIII, p. 7, 1896).
El profesor William Allman, profesor de botánica en Dublín (padre del historiador de la geometría griega), reflexionando sobre los mismos hechos, propuso la curiosa sugerencia de que el tejido celular de las dicotiledóneas, o exógenas, estaría compuesto por dodecaedros, y el de las monocotiledóneas o endógenas por icosaedros (On the mathôÙeôÙmatôÙiôÙcal connexion between the parts of Vegetables: resumen de una memoria leída ante la Real Sociedad en el año 1811 (impreso en privado, n.d.). Cf. De Candolle, Organogûˋnie vûˋgûˋtale, I, p. 534).