Codal
nydus/On Growth and FormPublic
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Leidy, J., Fresh-water Rhizopods of N. America, 1879, p. 262, pl. xli, figs. 11, 12.

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Carnoy, Biologie Cellulaire, p. 244, fig. 108; cf. Dreyer, op. cit. 1892, fig. 185.

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En todos estos últimos casos reconocemos una relación con, o extensión del, principio del bourrelet de Plateau, o de la masse annulaire de van der Mensbrugghe, de los cuales ya hemos hablado (p. 297).

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Aparte del hecho de que el vértice de cada pirámide está interrumpido, o truncado, por la presencia de la pequeña celdilla central, es posible también que los ángulos sólidos no sean precisamente equivalentes a los de las pirámides de Maraldi, debido a que hay una cierta cantidad de distorsión, o asimetría axial, en el sistema de los naselarios. En otras palabras (a juzgar por las figuras de Haeckel), la simetría tetraédrica en los naselarios no es absolutamente regular, sino que tiene un eje principal respecto al cual tres de las pirámides triédricas son simétricas, teniendo la cuarta su ángulo sólido algo disminuido.

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Véanse los bellos experimentos de Faraday, On the Moving Groups of Particles found on Vibrating Elastic Surfaces, etc., Phil. Trans. 1831, p. 299; Researches in Chem. and Phys. 1859, págs. 314–358.

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