— Mrs. Walker.
“Puede retirarse, señora Walker. Creo que voy a dormir”.
Estaba solo en la habitación. Era fresca y no olía a hospital. El colchón era firme y cómodo y me quedé sin moverme, apenas respirando, feliz al sentir que el dolor disminuía. Al cabo de un rato quise beber un poco de agua, encontré el timbre en un cordón junto a la cama, lo toqué pero no vino nadie. Me quedé dormido.
When I woke I looked around. There was sunlight coming in through the shutters. I saw the big armoire, the bare walls, and two chairs.
My legs in the dirty bandages, stuck straight out in the bed. I was careful not to move them.
I was thirsty and I reached for the bell and pushed the button. I heard the door open and looked and it was a nurse. She looked young and pretty.
—Buenos días —dije.
—Buenos días —dijo y se acercó a la cama—. No hemos podido localizar al médico. Ha ido al lago de Como. Nadie sabía que venía un paciente. ¿Qué le pasa, al fin y al cabo?
“Estoy herido. En las piernas y los pies, y me duele la cabeza”.
—¿Cómo te llamas?
“Henry. Frederic Henry.”
“Te lavaré un poco. Pero no podemos hacerle nada a los vendajes hasta que venga el médico”.
“¿Está la señorita Barkley aquí?”