aún en las cumbres. Miré hacia atrás y vi a los tres carros subiendo, separados por el intervalo de su polvo. Pasamos una larga columna de mulas cargadas, los arrieros caminando junto a las mulas usando fez rojos. Eran bersaglieri.
Más allá de la recua de mulas el camino estaba desierto y subimos por las colinas y luego bajamos por la falda de una colina larga hasta un valle fluvial.
Había árboles a ambos lados del camino y a través de la hilera derecha de árboles vi el río, de agua clara, rápida y poco profunda. El río iba bajo y había extensiones de arena y guijarros con un estrecho cauce de agua y a veces el agua se extendía como un brillo sobre el lecho pedregoso.
Cerca de la orilla vi pozas profundas, el agua azul como el cielo. Vi puentes de piedra arqueados sobre el río por donde los senderos se desviaban del camino y pasamos junto a caseríos de piedra con perales en forma de candelabro contra sus muros orientados al sur y bajos muros de piedra en los campos.
El camino subía por el valle un buen trecho y luego desviamos el curso y empezamos a subir a las colinas de nuevo.
El camino ascendía empinado subiendo y bajando en zigzag entre bosques de castaños para nivelarse finalmente a lo largo de una cresta. Podía mirar a través del bosque y ver, muy abajo, con el sol brillando sobre ella, la línea del río que separaba a los dos ejércitos.
Fuimos por el áspero camino militar nuevo que seguía la cresta de la colina y miré hacia el norte a las dos cordilleras de montañas, verdes y oscuras hasta la línea de nieve y luego blancas y hermosas bajo el sol. Luego, a medida que el camino ascendía por la cresta, vi una tercera cordillera de montañas, montañas de nieve más altas, que se veían de un