Aqu aquella noche un murciélago entró en la habitación por la puerta abierta que daba al balcón y a través de la cual contemplábamos la noche sobre los tejados del pueblo.
Estaba oscuro en nuestra habitación salvo por la pequeña luz de la noche sobre el pueblo y el murciélago no estaba asustado sino que cazaba en la habitación como si hubiera estado afuera.
Nos quedamos tumbados mirándolo y no creo que nos viera porque estábamos muy quietos.
Después de que salió vimos encenderse un reflector y observamos el haz moverse por el cielo y luego apagarse y volvió a estar oscuro.
Un viento sopló por la noche y oímos a los hombres de la antiaérea del tejado de al lado hablar. Estaba fresco y se estaban poniendo las capas. Me preocupé por la noche de que alguien subiera, pero Catherine dijo que estaban todos dormidos.
Una vez, en mitad de la noche, nos habíamos dormido y cuando desperté ella no estaba, pero la oí venir por el pasillo y la puerta se abrió y volvió a la cama y dijo que no pasaba nada, que había bajado y estaban todos dormidos.
Había estado fuera de la puerta de la señorita Van Campen y oído su respiración mientras dormía. Trajo galletas y las comimos y bebimos un poco de vermú. Teníamos mucha hambre, pero dijo que todo eso tendrían que sacármelo por la mañana.
Me volví a dormir por la mañana cuando ya había claridad y al despertar descubrí que se había ido otra vez.