Codal
nydus/The Sound and the FuryPublic
Página 122 de 405
Table of Contents

2 de junio de 1910

¿Para qué se va a preocupar por la suerte? La suerte no puede hacerle ningún daño.

¿Y para qué le cambian el nombre entonces si no es para tratar de mejorarle la suerte?

El tranvía se detuvo, arrancó, volvió a detenerse. Bajo la ventanilla observé las coronillas de la gente que pasaba por debajo con sombreros de paja nuevos aún sin blanquear. Ahora había mujeres en el coche, con cestas de mercado, y los hombres con ropa de trabajo empezaban a superar en número a los zapatos lustrados y los cuellos almidonados.

El negro me tocó la rodilla. —Perdóneme —dijo. Aparté las piernas y lo dejé pasar.

Íbamos junto a un muro ciego, con el ruido repiqueteando de vuelta al interior del vagón, hacia las mujeres con cestas de mercado en las rodillas y un hombre con sombrero manchado y una pipa metida en la cinta.

Pude oler el agua, y en una abertura del muro vi un destello de agua y dos mástiles, y una gaviota inmóvil en el aire, como en un hilo invisible entre los mástiles, y levanté la mano y a través del abrigo toqué las letras que había escrito.

Cuando el coche se detuvo, bajé.

El puente estaba abierto para dejar pasar a una goleta. Iba remolcada, con el remolcador empujando junto a su aleta, dejando una estela de humo, pero el barco en sí parecía avanzar sin medios visibles. Un hombre con el torso desnudo estaba enrollando un cabo en el castillo de proa. Su cuerpo estaba tostado del color del tabaco en hoja. Otro hombre con un sombrero de paja sin copa estaba al timón.

122