¿verdad?». Pero ella se limitó a mirarme con su mirada negra, secreta y amistosa, con la hogaza semidesnuda apretada contra su pecho. «Está mojada. Pensé que habíamos saltado atrás en el tiempo». Saqué mi pañuelo e intenté limpiar la hogaza, pero la corteza empezó a desprenderse, así que me detuve. «Tendremos que dejar que se seque sola. Sosténla así». Ella la sostuvo así. Ahora parecía más bien como si se la hubieran estado comiendo las ratas. y el agua acumulándose y acumulándose en la espalda agachada el lodo mudado apestando hacia la superficie acribillando la superficie tintineante como grasa en una estufa caliente. Te dije que te
Me importa un bledo lo que hagas
Entonces oímos las pisadas y nos detuvimos y miramos atrás y lo vimos subir por el sendero corriendo, con las sombras horizontales titilándole en las piernas.
“Tiene prisa. Nosotros—” entonces vi a otro hombre, un hombre algo mayor que corría con torpeza, aferrando un bastón, y a un muchacho con el torso desnudo, agarrándose los pantalones mientras corría.
“There’s Julio,” the little girl said, and then I saw his Italian face and his eyes as he sprang upon me. We went down. His hands were jabbing at my face and he was saying something and trying to bite me, I reckon, and then they hauled him off and held him heaving and thrashing and yelling and they held his arms and he tried to kick me until they dragged him back.