muerto y yo temporal y él no puedes soportar pensar que algún día dejará de dolerte así ahora estamos llegando al fondo pareces considerarlo meramente como una experiencia que te blanqueará el pelo de la noche a la mañana por decirlo así sin alterar en absoluto tu aspecto no vas a hacerlo bajo estas condiciones será una jugada de dados y lo extraño es que el hombre concebido por accidente y cuyo cada aliento es una nueva tirada con dados ya cargados en su contra no se enfrentará a esa tirada final que sabe de antemano que con seguridad tendrá que afrontar sin ensayar recursos que van desde la violencia hasta la mezquina trampa que no engañaría a un niño hasta que un día con puro asco se lo juega todo a una sola carta ciega ningún hombre hace eso bajo la furia primera del desear o el remordimiento o el duelo lo hace solo cuando se ha dado cuenta de que ni siquiera el desear o el remordimiento o el duelo son particularmente importantes para el dador de dados tenebroso y yo temporal y él cuesta creer que un amor o un dolor sean un vínculo comprado sin premeditación y que madura quiera que no y es revocado sin previo aviso para ser reemplazado por cualquier asunto que los dioses tengan en circulación en ese momento no no harás eso hasta que llegues a creer que ni siquiera ella valía del todo la pena para desesperarse quizás y yo nunca haré eso nadie sabe lo que yo sé y él creo que harías mejor en subirte a cambridge ahora mismo podrías irte a maine durante un mes puedes permitírtelo si eres prudente podría ser algo bueno contar centavos ha curado más cicatrices que jesús y yo supongo que me doy cuenta de lo que crees que me daré cuenta allí arriba la semana que viene o el mes que viene y él entonces recordarás que para ti ir a harvard ha sido el sueño de tu madre desde que naciste y ningún compson ha defraudado jamás a una dama y yo temporal será mejor para mí para todos nosotros y él cada hombre es el árbitro de sus propias virtudes pero que ningún hombre prescriba el bienestar de otro hombre y yo temporal y él era la palabra más triste de todas no hay nada más en el mundo no es desesperación hasta que el tiempo ni siquiera es tiempo hasta que fue
La última nota sonó. Al fin dejó de vibrar y la oscuridad volvió a quedarse quieta. Entré en la sala y encendí la luz. Me puse la camiseta. La