“Apuesto a que sí”.
“Ya lo hize. Callate, ahora.” Dijo Luster.
“¿No te dije que no puedes ir allá arriba. Te van a volar la cabeza limpia con una de esas pelotas. Ven acá, toma.”
Me tiró hacia atrás. “Siéntate.”
Me senté y él me quitó los zapatos y me subió los pantalones. “Ahora, métete a esa agua a jugar y a ver si puedes parar de babear y gemir.”
Me callé y entré al agua y Roskus vino y dijo que fuera a cenar y Caddy dijo ,
Aún no es hora de cenar. No voy a ir.
Estaba mojada. Estábamos jugando en el arroyo y Caddy se agachó y se mojó el vestido y Versh dijo,
—Tu mamita te va a dar una paliza por mojarte el vestido.
—No va a hacer tal cosa —dijo Caddy.
—¿Cómo lo sabes? —dijo Quentin.
“Está bien cómo lo sé”. Dijo Caddy. “Cómo lo sabes”.
—Ella dijo que sí —dijo Quentin—. Además, soy mayor que tú.
“Tengo siete años”, dijo Caddy. “Supongo que lo sé”.
“Soy más viejo que eso”, dijo Quentin. “Voy a la escuela. ¿A que sí, Versh?”.
—Voy a la escuela el año que viene. —dijo Caddy—. Cuando llegue. ¿A que sí, Versh?